(23/02/06)

Noticia. El Mercurio Jueves 23 de febrero de 2006.

El debate sobre las represas

El proyecto de construcción de cuatro centrales hidroeléctricas en Aisén hace revivir otras posibilidades.

    Las presas y sus alternativas

    Mientras Endesa insiste en lo necesarias que son para Chile las centrales hidroeléctricas sobre los ríos Baker y Pascua, los ambientalistas siguen oponiéndose a ellas por su impacto ambiental.

    Proponen, en cambio, la utilización de energías renovables.

    Un experto opina que el problema es que el volumen de energía que se consigue con energías renovables simplemente "no da". Que no son rentables, que los costos son mucho más altos. Y que la luz sería más cara.

    El debate sobre las represas

    La pregunta fundamental es si se debe seguir construyendo grandes represas, como Ralco, y si existe una alternativa real a mano.

    Mientras en Europa y en EE.UU. ya no se están construyendo grandes presas, en Chile se planea construir una que inundará miles de hectáreas en uno de los paisajes más espectaculares.


    Hay algo monumental en las represas, esas moles de concreto que se elevan imponentes por decenas de metros.

    Juan Pablo Orrego, antiguo luchador de causas ambientales y coordinador de la ONG Ecosistemas, que se ha opuesto enconadamente a la construcción de centrales hidroeléctricas en Aisén, piensa que existe una relación megalomaníaca entre las grandes represas y grandes figuras del siglo XX.

    Grandes personalidades necesitan grandes obras que los recuerden.

    "Los grandes dictadores -Franco, Stalin- han sido fanáticos de las megacentrales hidroeléctricas", dice Orrego, quien, además, fue el bajista de Los Blops. "Franco cubrió España de centrales. Stalin dejó la tendalada. Porque hay todo un tema de ego, y está la ¡Energía! que vas a proveerle al país, pero, además, son ¡monumentos que se ven desde los satélites!".

    Ya no se están construyendo grandes presas en Europa y EE.UU., y existe "un movimiento gigantesco contra ellas que tuvo su culminación cuando las Naciones Unidas y el sector empresarial constituyeron la Comisión Mundial de Represas (CMR)", señala Sara Larraín, ex candidata presidencial y directora ejecutiva de la ONG Chile Sustentable. En esa Comisión estaban representantes de todos los sectores: las grandes empresas que participan en las construcciones (como ABB e Hydro-Québec), los ambientalistas, los gobiernos.

    "Ellos tuvieron un diálogo acerca del tipo de condicionamientos ambientales, sociales y económicos de las centrales, y llegaron a una especie de código de conducta para las represas", continúa Sara Larraín. Y ahora "los bancos europeos y varios bancos del desarrollo no están financiando proyectos que no cumplan con las recomendaciones de la CMR".

    Uno de los requisitos, por ejemplo, es contar con una carta de aprobación de las comunidades locales. "Tú tienes que negociar condiciones de inundación, áreas de inundación, la restitución de zonas inundadas".

    Juan Pablo Orrego cree que en los países desarrollados "ya no se quiere construir grandes embalses porque en las evaluaciones de impacto ambiental, los costos ambientales y sociales son demasiado elevados".

    En el tercer mundo sí se siguen instalando grandes represas. En China se está construyendo la más grande del planeta, las Tres Gargantas, sobre el río Yangtsé. Llegará hasta una altura de 175 metros y obligará a desplazar a casi 2 millones de personas. Debería estar terminada en 2009.

    Ralco tiene 150 metros de alto. Pangue, 113 metros.

    En Aisén, sobre los ríos Báker y Pascua, Endesa quiere construir cuatro centrales hidroeléctricas. Tendrán desde 60 hasta más de 150 metros de alto (no se sabe mucho con certeza).

    Las centrales que Endesa quiere construir en la zona del río Baker servirán para generar casi 2.500 MW (esto es equivalente al 25% de la capacidad que tiene Chile y a un 40% de las necesidades para los próximos 10 años) y requieren una inversión de casi US$ 2.500 millones. Por su baja eficiencia, los ambientalistas se quejan especialmente de una de ellas, la Baker 2, que inundará 5.600 hectáreas para producir apenas 360 MW... ¡En el Baker, "uno de los ecosistemas más espectaculares del mundo!", se lamenta Orrego.

    Los ambientalistas no están en contra de todas las centrales hidroeléctricas. Les parecen convenientes las "pequeñas centrales hidroeléctricas" (PCH) y las "centrales de pasada", que no son traumáticas porque prácticamente no se inunda; sólo se desvía el cauce.

    El problema es que el volumen de energía que se consigue con las "tecnologías limpias" no da para abastecer el país, sostiene Alexander Galetovic, investigador del CEP. "Uno tiene que tener cuidado, porque si uno no quiere centrales a carbón porque son malas ambientalmente, si uno no quiere centrales de agua y uno quiere al final PCH y otras cosas que la verdad es que el conteo ni siquiera da, y que son mucho más caras, al final lo que va a tener es cortes de luz y gente reclamando porque no fueron lo suficientemente previsores".

    Los ambientalistas responden que ya pasó el momento de las grandes presas y que hoy se nota una disminución en el número de obras. Durante el año pasado, se derribaron 56 represas pequeñas en EE.UU., señala Glenn Switkes, director para Latinoamérica de la Red Internacional de Ríos (IRN.org), una ONG que se dedica a fiscalizar el uso de los ríos en el mundo.

    Endesa niega que, en este aspecto, Chile esté nadando contra la corriente: "En los países desarrollados, como en EE.UU., gran parte de sus recursos hídricos ya han sido aprovechados". Afirman que en países como España o Italia, donde aún existen recursos hídricos disponibles, "se siguen construyendo proyectos de grandes presas", pero lo contrario nos respondió en Italia el ingeniero nuclear Roberto Sozzi, experto de problemas ambientales de la Agencia Regional de Protección Ambiental): "En Italia ya no se construyen nuevas plantas, siguiendo una línea común a la mayor parte de los países europeos". Una respuesta similar obtuvimos en España: en el Ministerio de Industria declararon: "Todo lo que era aprovechable ya se aprovechó". Aseguraron que, de concretarse nuevos proyectos, bien podría tratarse de "minicentrales" para situaciones muy puntuales.

    La Comisión

    La multidisciplinaria Comisión Mundial de Represas (CMR) comenzó su trabajo en mayo de 1998. Entregó sus conclusiones en noviembre de 2000 y un voluminoso informe. Concluyó que las represas han contribuido de manera importante al desarrollo humano y generado considerables beneficios, pero que, en demasiados casos, para obtener estos beneficios, se ha pagado un precio inaceptable, "especialmente en términos sociales y ambientales por parte de las personas desplazadas, las comunidades río abajo, los contribuyentes y el medio ambiente". Tras publicar el informe, la Comisión se disolvió.

    QUÉ ES

    UNA ALTURA mínima de 15 metros tiene una gran represa, dice la Comisión Internacional de Grandes Represas. Existen más de 45 mil grandes represas.

    OPINIONES

    ALEXANDER GALETOVIC, CEP:
    "Las tecnologías alternativas no son rentables".

    SARA LARRAÍN, Chile Sustentable:
    "Somos partidarios de las centrales, pero depende del tamaño y del impacto".

    ORLANDO JIMÉNEZ, Corfo:
    "Estas nuevas tecnologías se han hecho competitivas".

    JUAN PABLO ORREGO, Ecosistemas:
    "Sólo se están construyendo grandes embalses en el tercer mundo".

    Por Alexis Jéldrez


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