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Señor director:
Ha sido un golpe a la cátedra lo que el Presidente ha hecho en relación a la termoeléctrica en Punta de Choros. Tanto entre los que apoyaron la medida, como entre quienes la rechazaron, existe un cierto acuerdo de que es importante definir dónde no se pueden instalar centrales contaminantes.
Aunque HidroAysén y otros proyectos hidroeléctricos se han querido diferenciar de las termoeléctricas, debido a que no emiten contaminantes a la atmósfera, los proyectos hidroeléctricos generan otro tipo de impactos y contaminan de otra forma. Ya que se abrió la discusión sobre dónde no se aceptarán termoeléctricas, también aparece la gran pregunta: ¿Dónde no se podrán instalar hidroeléctricas?
La DGA ya respondió esta pregunta durante el gobierno anterior, aunque sea parcialmente. La respuesta fue que no se pueden instalar en las zonas protegidas por el Estado mediante algún instrumento oficial, y por un asunto práctico acotó en una primera etapa a aquellas donde no había derechos de aguas otorgados a hidroeléctricas. Esto llevó a eliminar proyectos hidroeléctricos de los ríos Murta, Cochamó, Petrohué, Chaihuín, Golgol, Del Oro, Palena y Cisne.
Mientras en Barrancones se optó por descartar el proyecto unos días después de obtener la aprobación, en estos ríos se optó por descartar los proyectos cuando ni siquiera existían. Sin embargo, el gobierno ha manifestado que quiere revocar la medida de protección sobre los ríos. Con el cambio de escenario, no queda más que esperar a que el Ejecutivo se retracte y mantenga la protección, e incluso vaya más allá, sumando otros como Futaleufú, Puelo y Baker.
Pedro Rivera Izam, Ex jefe de Estudios y Planificación de la DGA
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