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En la casa de Javiera Quiroga y Selim El Amouri todo se recicla, el auto se usa al mínimo y las bolsas plásticas están vedadas. Por eso, cuando nació su hijo Ismael (9 meses), fue natural que optaran por los pañales de tela reutilizable, los juguetes reciclados o heredados y el aseo con agua y jabón en vez de toallitas húmedas desechables.
"Si trajimos a un niño al mundo, queremos dejarle un planeta mejor o, por lo menos, igual al que encontró al nacer", dice Javiera.
Esta opción es la que en los últimos años ha ido creciendo entre padres que, junto con buscar un menor impacto en el medioambiente, quieren que sus hijos coman alimentos más naturales o se entretengan con juguetes más simples y sin pilas, pantallas o enchufes.
Fabiola Sánchez, ingeniera informática, dejó su trabajo en un banco para crear BB Orgánico, una empresa que vende ropa y accesorios para guaguas hechos con telas orgánicas y materiales naturales. "Entre mis clientes hay gente que ya tenía una conciencia ecológica de antes, pero también hay muchos que se empezaron a interesar cuando se convirtieron en papás y comenzaron a buscar mejores alternativas para sus hijos", cuenta.
En su casa estos principios se llevan a la práctica: su hija Josefa (2 años y 9 meses) come verduras y cereales orgánicos, nunca ha probado un yogurt con colorantes y la TV está fuera de su lista de entretenciones, en la que sí están las muñecas de lana o de trapo, el triciclo y ollitas de madera.
Juegos interactivos
Viendo jugar a sus hijas Rafaela (8 años), Amelia (5) y Sara (2), la arquitecta Adriana Moraga se dio cuenta de que no usaban por más de un mes los juguetes de plástico. "Lo que más las entretiene son las cosas simples. Si compraba una estufa, por ejemplo, gozaban con la caja", cuenta. Así surgió la idea de crear Plutón + Cuentos de Cartón, una empresa que desde el año pasado fabrica juguetes de cartón reciclado.
Tiene desde legos gigantes hasta casitas de muñecas plegables de más de un metro de alto, que los niños pueden pintar o decorar. Estos juguetes duran el mismo tiempo que el interés del niño por ellos, dice Adriana, lo que evita la acumulación de juguetes plásticos que tardan años en biodegradarse. Además, así se les transmite desde chicos la cultura del reciclaje.
Entre los papás que optan por la crianza más ecológica, la alimentación es clave. "Yo no compro comida con colorantes o preservantes artificiales. Si puedo hacer yo misma los tallarines, los amaso yo, hago barritas de cereal y muchos guisos y tartas de verduras. Me preocupa que mis hijos coman a conciencia y los más natural posible", cuenta Mayra Fariña, mamá de Rayén (16), Pascal (14) y Bastián (12).
La TV se elimina o limita y las consolas de juegos no están en la lista del Viejito Pascuero. "En vez de estar pegado a una pantalla jugando, Héctor (9 años) anda en bicicleta, dibuja, juega con legos o inventa juegos de rol con sus amigos. Yo creo que eso y ver poca tele le han ayudado a ser más creativo y sociable, tanto con niños como con niñas", cuenta su mamá, Alejandra Naranjo.
Eso sí, las mamás coinciden en que la flexibilidad es clave para que no lo pasen mal los niños ni los papás. En las casa de amigos o cumpleaños comen como los demás, juegan PlayStation y ven TV.
EN INTERNET
Ropa y juguetes ecológicos: www.bborganico.cl www.pluton.cl
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