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Por Mark Scott
Cuando los precios del petróleo llegaron a su peak y los mercados crediticios se congelaron en 2008, la inversión privada en energías alternativas se marchitó."Los últimos 18 meses han sido extremadamente difíciles"a medida que los inversionistas aversos al riesgo se alejaron de las tecnologías verdes, según Martin McAdam, director ejecutivo de Aquamarine Power, una compañía con sede en Edimburgo que fabrica centrales eléctricas que extraen energía de las olas. Los proyectos eólicos y solares se mantuvieron vivos, de todas maneras, gracias a unos US$ 3.000 millones en subsidios del gobierno sólo en Estados Unidos, y muchos otros miles de millones en el extranjero. Cerca de 8.000 megawatts de nueva capacidad eólica fueron instalados en Estados Unidos en 2009, según Bloomberg New Energy Finance (NEF).
Ahora, los partidarios de otros proyectos verdes (mayormente dejados de lado hasta la fecha) también están buscando algo de inversión por parte del gobierno."La energía solar y eólica tuvieron toda la atención, pero el nuevo financiamiento está poniendo a la tecnología geotérmica, entre otras, en el centro", dice Karl Gawell, director ejecutivo de la Asociación de Energía Geotérmica en Washington. Hasta el momento, al menos US$ 500 millones en apoyo del gobierno han sido destinado a estos proyectos en todo el mundo.
CAMBIANDO LA MAREA
Es un gran impulso para lo que alguien puede llamar alternativas a las energías alternativas. La energía geotérmica (acceder a calor en las profundidades de la tierra) se elevará en más de 4096 hacia 2013, según NEF. La firma espera que la energía a partir de la biomasa (materia orgánica como chips de madera, desechos agrícolas y recortes de césped que es quemado para producir electricidad) aumente en casi un tercio durante el mismo período. Y cifras de la firma de investigación de mercado Frost & Sullivan muestran que la producción de sistemas que utilizan las olas del océano subirán desde casi cero a más de 3.000 megawatts, equivalente a cuatro plantas a carbón, para 2020. "Los gobiernos quieren financiar tantas tecnologías como sea posible para cumplir con sus compromisos (de energía verde), según Alex Klein, director de investigación, en Emerging Energy Research en Cambridge, Massachusetts.
Aunque generalmente son más caras, estas tecnologías ofrecen por lo menos una ventaja sobre los campos eólicos y paneles solares: no dependen de un clima favorable, un problema para la energía eólica y solar para días tranquilos o nublados. Esto ayuda a los desarrolladores a negociar mejores términos porque pueden garantizar un suministro estable de electricidad, por lo cual los servicios básicos están dispuestos a pagar más. A la compañía con sede en Düsseldorf, E.ON y la británica Scottish and Southern, les gusta tanto la idea que están gastando más de US$ 500 millones en sus propias plantas de biomasa, las cuales se beneficiarán del apoyo del gobierno a los precios.
Esas tecnologías no están exentas de riesgos. Se cree que las plantas geotérmicas más nuevas en California y Suiza, que perforan más profundo que las tradicionales, habrían causado pequeños temblores, generando cuestionamientos acerca de la seguridad y la viabilidad de esta tecnología. La energía marina todavía debe probarse a escala. Y la inversión en biomasa podría estancarse si los precios de los chips de madera y los desechos agrícolas se elevan a medida que la demanda crece.
A pesar de esas preocupaciones, el creciente apoyo estatal ha comenzado a destrabar el capital privado. Algunos gobiernos europeos garantizan precios por sobre el mercado para la energía de estas instalaciones, permitiendo a los inversionistas obtener ganancias. Aquamarine, por ejemplo, ha asegurado US$ 10,2 millones de subvenciones y compromisos de un precio mínimo de la energía por parte del gobierno británico, lo cual ha ayudado a atraer a nuevos partidarios.
La firma de capital privado Denham Capital Management conoce el valor de tal apoyo. Denham tiene una participación controladora en la empresa con sede en Hamburgo, Novus Energy, que opera dos plantas de biomasa en Alemania. Scott Mackin, socio en Denham, dice que las garantías de los precios alemanes para la producción de las plantas significan que la empresa puede contar con retornos estables."Los subsidios", dice "fueron la principal razón por la cual invertimos".
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