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Todas ellas se congregaron en los encuentros de líderes mundiales organizado por IBM en Berlín, Shanghai y Nueva York, a los que acudieron representantes de casi un centenar de paises para debatir y compartir sus experiencias sobre cómo las ciudades pueden volverse más amigables, sustentables e inteligentes, y con ello ubicarse dentro del mapa de las urbes del futuro. Poco de ciencia ficción, pero si mucho de sentido común es lo que pudimos extraer de una de las tres charlas, en la que Capital estuvo presente.
Dicen que no es tan caro crear este tipo de ciudades. Eso es, al menos, lo que piensa el gurú de IBM, Sam Palmisiano. A su juicio, lo más importante es impulsar nuevos hábitos y "mover el avispero" de prácticas culturales. "Hay que terminar con la lista eterna de formularios a la hora de hacer un trámite, no olvidar que una de cada cinco personas no tiene acceso a agua potable y dejar de apretar la bocina cuando la fila del peaje se demora más de cinco minutos". Así también se construyen las ciudades del futuro. A continuación, tres casos de éxito:
1- SEATTLE, EEUU. SER FELIZ, CONSUMIENDO MENOS
Las reservas de energía de Estados Unidos van en retroceso. Este problema lo entendió muy bien una de las ciudades que llevan la bandera de lucha para bajar el consumo de energía en ese país: Seattle. Ha puesto en marcha un sistema para reducir las cargas de energía en la red de suministro eléctrico hasta en un 15%, generando con ello una importante disminución en las cuentas, las que han caído casi en un 10% en promedio. La premisa ahí es que la gente sea feliz consumiendo menos, y se ha extendido más allá del ámbito de la energía, introduciendo soluciones para optimizar el uso de otros recursos como el agua, el plástico y los automóviles. Es precisamente esta condición la que la ha llevado a obtener la fama de capital verde dentro de Estados Unidos.
2- ESTOCOLMO, SUECIA. LA CAPITAL MAS ACCESIBLE
Pretender ser la capital más accesible del mundo no se logra de un día a otro, pero sí que se puede en un par de años. Es cosa de mirar lo sucedido en Estocolmo. Desde 2007 a la fecha, con prácticas y soluciones simples, no sólo lograron reducir las emisiones contaminantes en un 14%, sino también terminar con la congestión y, además, captar recursos adicionales para obras de infraestructura.
Una medida que ayudó a reducir a la mitad el tiempo de desplazamiento de los ciudadanos fue la implementación de un sistema de peaje automático (sin barreras) gestionado por radiofiecuencia, que cobra un impuesto por congestión y que ha logrado bajar el uso del automóvil en un 18%, al igual que las emisiones de 002.
Esto generó incentivos como el aumento de vehículos verdes —que están exentos de pagar esa tasa—, cuyo parque se ha triplicado, mientras el número de personas que se desplazan en transporte público se elevó 7%, llegando a 60.000 pasajeros diarios.
Todo lo anterior es parte de un plan de transporte integral que también incluyó un aumento de los servicios de autobús y de las instalaciones de park-and-ride (estacionamientos cercanos a terminales de transporte público), además de emplear un sistema de boletos que conecta los principales modos de desplazamiento. A través de este impuesto se espera que la ciudad ingrese unos 84 millones de dólares en 2010, un dinero que se reinvertirá en infraestructura de transporte.
3- SONGDO,COREA. LA CIUDAD OMNIPRESENTE
A sólo 65 kilómetros de Seúl, se está desarrollando una ciudad con la más alta tecnología y acceso a servicios de red. Será una especie de laboratorio de gran escala, que albergará a más de 65 mil personas y estará terminada en 2014. Claramente, aquí el presupuesto sí que importa: está comprometida una inversión de 25 mil millones de dólares para la primera ciudad ubicua (por su forma de U) del mundo, donde todos sus sistemas están conectados, abriendo paso a lo que se denomina la ciudad omnipresente. Datos médicos, comerciales, residenciales y de gobierno serán compartidos a través de un sistema único de información, las computadoras estarán conectadas a las calles, casas y oficinas. Será sin duda una nueva forma de vida, en que los ciudadanos tendrán acceso a nuevos servicios, que van desde reciclaje automático a tarjetas inteligentes universales que servirán no sólo para pagar las cuentas, sino para acceder a registros médicos, ver una película, pagar el metro o abrirla puerta de la oficina o departamento. ¿Qué tal?
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