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Por: Patricio Rodrigo, Secretario ejecutivo del Consejo de Defensa de la Patagonia
Para ello, alude al informe del Banco Mundial que privilegia el uso del agua para generar energía y donde uno de sus autores aclaró que no significaba apoyo a proyecto alguno y que es preciso analizar caso a caso.
Estudios de la Universidad de Chile y de expertos internacionales han demostrado que si no se concreta HidroAysén no se "cortará la luz", pues existen muchas iniciativas que suplirán la demanda. Tampoco subirán las tarifas, como lo ha mencionado la ex directora de la CNE María Isabel González.
Salazar omite, además, información sobre los efectos negativos de las represas al balance global de carbono. Por ejemplo, los embalses eliminan grandes extensiones de bosques que capturan estos gases y la propia descomposición de la vegetación inundada genera CO2 y metano. Tampoco considera las emisiones durante una década de construcción, particularmente para la elaboración del cemento y otros materiales necesarios para levantar los muros.
La estrategia de desarrollo de Aysén no contempla megarrepresas ni torres de alta tensión. Concretar estos proyectos sería someter a una región a los designios privados de las grandes corporaciones. No confundamos el necesario desarrollo energético de Chile con el negocio energético de unos pocos.
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