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Aunque parezca trivial, resulta importante recordar a la opinión pública que las centrales hidroeléctricas en los ríos Baker y Pascua, planificadas por Endesa/Colbún, todavía no son hechos consumados, pese a lo que quieren hacer creer los ejecutivos de las compañías involucradas e incluso ciertos funcionarios de Gobierno. Como lo señaló la directora ejecutiva de la Conama, Ana Lya Uriarte, hasta ahora proyectos sólo existen en declaraciones de intención de estos inversionistas. No se conoce una propuesta detallada ni concreta -incluso es incierto el número de centrales contempladas- y, menos aún, hay un proyecto ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).
El proyecto sería por completo virtual excepto por la toma de razón que el pasado 17 de noviembre realizó la Contraloría de la concesión eléctrica provisional otorgada por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, una decisión que se habría retrasado varios meses por la acción decidida de la comunidad local y la ciudadanía informada, que presentó cerca de 155 oposiciones en el proceso. Esta concesión, dicho sea de paso, sólo autoriza a la empresa a comenzar los estudios preliminares. De hecho, Endesa ya está realizando esto hace meses, en forma irregular.
El conglomerado eléctrico, probablemente debido a las dificultades que ha encontrado en el ámbito administrativo, ha intensificado de modo majadero sus esfuerzos ante la opinión pública por imponer la percepción de que su proyecto es un hecho consumado. Sus ejecutivos no se cansan de repetir que esta construcción no sólo es indispensable, sino inevitable. Permanecen sordos tanto al visionario planteamiento público-privado de Aysén, que ha proyectado su desarrollo sobre el concepto de reserva de vida, como a las alternativas renovables de generación eléctrica que muchos expertos han propuesto. Se han mantenido inmunes a las críticas, descartando la lucidez ciudadana respecto de las nefastas consecuencias que un emprendimiento industrial de esta magnitud traería para la región austral de Chile.
Incluso, en una situación que a estas alturas no debería extrañar pero que resulta igual de indignante, la empresa logró que funcionarios de Gobierno, que debieran mantenerse imparciales hasta que no exista un pronunciamiento oficial, hablen de las represas como de un hecho consumado. Endesa ha dirigido toda su maquinaria comunicacional, con la asesoría de Tironi y Asociados, a instalar la noción de que las represas ya están en curso. Con la complicidad de los grandes conglomerados periodísticos, usan una y otra vez el futuro afirmativo absoluto para hablar de megacentrales, obviando los procedimientos institucionales. Y -más grave- intentando "pasar la aplanadora" a la voluntad ciudadana, en especial a la población de la zona, que en masa y en diversas instancias ha expuesto su desacuerdo con la eventual construcción de las centrales.
Los ejecutivos de las empresas eluden el asunto e insisten en que los medios tienen sus propias líneas editoriales, pero bien sabemos cómo funcionan las cosas en este país, en el que apenas un puñado de poderes fácticos cooptan por la fuerza del dinero a los medios, la política, la academia, en fin, corrompen el sistema por completo.
Los ciudadanos y las organizaciones deben estar alerta, porque imponer la percepción de que el proyecto ya está en marcha es una forma de corromper a la opinión pública, a fin de impedir un adecuado proceso previo e informado de participación ciudadana.
Debemos poner fin a la idea que la construcción de las represas es inevitable, y rescatar la realidad concreta: hasta hoy, desde el punto de vista del sistema legal y administrativo estas centrales no existen. De la firme oposición ciudadana depende que esta situación se mantenga en el tiempo.
juan pablo orrego, hidroaysen, endesa |