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La reciente puesta en marcha de la planta de celulosa Nueva Aldea de propiedad del grupo Angelini en la VIII región, marca un hito en la historia forestal chilena, pues con ello se elevan los niveles de producción nacional de celulosa y Arauco se posiciona como la mayor productora mundial, junto con la estadounidense Weyerhauser, con una producción de 3 millones 150 mil toneladas esal año. Lo increíble es que este verdadero gigante de nivel mundial, es la misma empresa responsable del desastre ambiental de Río Cruces, es la misma que ha protagonizado los incidentes con pescadores artesanales de la caleta de Mehuín en la Décima Región y, también, es la misma que elude responsabilidades en el caso de la contaminación radioactiva de trabajadores subcontratados para construir el complejo industrial Nueva Aldea. Y es la misma, además, que ha dividido el proyecto de Nueva Aldea en parcelas en un intento de disimular su impacto ambiental y social.
No parece comprensible ni aceptable que una empresa tan exitosa se permita hacer las cosas tan mal.
En el caso de la planta de Valdivia, causante del desastre del río Cruces, Arauco está obligada por la resolución Nº 377 de CONAMA a presentar un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) en el que haga una propuesta para solucionar la evacuación de los residuos líquidos que aún se siguen vertiendo sobre el río Cruces.
La propuesta de la empresa, que debe estar lista para abril de 2007, debe identificar un lugar o una forma distinta de evacuar sus desechos, sin otras especificaciones. Pero Arauco se ha empecinado en transmitir que lo que debe presentar es un EIA para descargar los desechos en Mehuín, y que no puede hacerlo porque los pescadores y habitantes del lugar no le permiten realizar dichos estudios.
La realidad es que no existe un lugar predefinido para la empresa, que es ésta la que debe buscar una solución y que para eso tiene un plazo. Su intención es vertir los residuos líquidos en la caleta de Mehuín porque probablemente es la solución más barata. Pero al igual que hace 10 años, se encontraron con la oposición de los habitantes del lugar, pescadores artesanales que no están dispuestos a que se contamine su fuente de trabajo y vida.
Los habitantes de esta caleta saben que si la empresa logra presentar un Estudio de Impacto Ambiental con datos tomados en la zona, lo más probable es que pierdan su fuente de trabajo y por eso han impedido el ingreso de las naves que van a realizar levantamiento de información. Es que estos pescadores ya saben como funciona el sistema de calificación ambiental, que está hecho para aprobar proyectos y por tanto no obliga a la empresa a presentar alternativas, sino sólo una única propuesta, y ahora Arauco ha decidido que esa propuesta es Mehuín.
Pero además, la empresa está haciendo todo lo posible en el ámbito político para torcerle la mano a los pescadores. Es así como el presidente del directorio de Celulosa Arauco y ex Ministro de Vivienda de la Concertación, Alberto Etchegaray, se ha preocupado de establecer los lazos necesarios con La Moneda para garantizar que tendrán el camino despejado para realizar los estudios tendientes a evacuar los desechos de la planta en Mehuín y así cumplir con la formalidad del trámite ambiental. Por esta razón Etchegaray ha solicitado a la Ministra Veloso, presidenta del Consejo de Ministros de CONAMA y autoridad máxima en materia ambiental, que le garantice que la empresa podrá realizar su Estudio de Impacto Ambiental en Mehuín. Espero que la Ministra tenga la prudencia suficiente para no interceder a favor de la empresa, pues esto le restaría seriedad al proceso y por tanto al gobierno en materia ambiental y social.
flavia Liberona, Arauco, celulosa |