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Aisén y Magallanes: Lunes 12 de diciembre de 2005
VERÓNICA MOYA y ROLANDO MARTÍNEZ
PUNTA ARENAS
Cuentan que el rudo actor Sylvester Stallone llegó hace unos años al lago Fagnano en Tierra del Fuego, Argentina. Ahí pescó unos salmones y luego caminó en torno al lago. Y hasta se fotografió cojn quienes se lo pidieron en el lado chileno. Quienes lo vieron dicen que se sintió a sus anchas al estar en un lugar prístino y casi desolado. No había prensa de farándula ni paparazzis que le amargaran sus días de descanso.
Éste es el principal imán que atrae a los turistas que están dispuestos a pagar caro y disfrutar de los paisajes de la Patagonia. Es el llamado turismo de alto nivel o selectivo que está anclado en vender la naturaleza pura. Sólo en Magallanes en los últimos cinco años esta industria ha generado el desarrollo de proyectos turísticos por un monto global cercano a nada menos que $10 mil millones. Uno de los nichos para captar turismo selectivo ha sido la promoción de la pesca deportiva en los ríos de la Región de Aisén (XI), donde funcionan 15 lodges de pesca establecidos y reconocidos por los pescadores con mosca de Estados Unidos, y de diversas naciones europeas. El más conocido y el primero que se estableció en la zona es el Lodge Saltamontes, de José Gorroño. Está ubicado en las cercanías del río Ñireguao, y se caracteriza por dar a sus clientes un buen nivel de servicio. Semanalmente atiende a 7 pescadores, quienes llegan dispuestos a pagar US$ 4 mil por descansar y practicar la pesca acompañados de los guías. También está el Picacho Lodge, situado en el valle Picacho, distante tres horas al sur de Balmaceda. Cristián Effa y Gonzalo Cortés, conocedores de la zona y expertos guías de pesca, se han esmerado por dar el mejor servicio a sus turistas que pagan unos US$ 300 diarios ($150 mil chilenos) por alojamiento, comida y desplazamientos. Otros pagan US$ 3.500 para permanecer siete días en el Patagonian Baker Lodge, ubicado en las cercanías del río Nacer, 350 kilómetros al sur de Coihaique. Los empresarios de los lodges de pesca son reticentes y no revelan cifras de las ganancias ni de sus inversiones, aunque aseguran que se multiplican en varios miles de dólares.
Más al sur, en Magallanes, el ícono de turismo de alto nivel o selectivo se refleja especialmente en el parque nacional Torres del Paine, situado en la provincia de Última Esperanza, y a 372 kilómetros al norte de Punta Arenas. Es en esta reserva donde anualmente se concentran cerca de 100 mil turistas de los 420 mil que recorren los parajes patagónicos. La inversión privada en el parque bordea los US$ 25 millones, y su capacidad hotelera supera las 600 camas.
En el último verano el hotel Explora, que concentra un turismo selectivo, invirtió US$ 3 millones al ampliar su hotel enclavado junto al salto chico del parque Torres del Paine. La temporada alta comenzó en septiembre, y se vislumbra alta ocupación hasta abril. Anualmente atienden a cerca de 9 mil turistas. Hombres de negocio, autoridades y connotados artistas de diversos países figuran entre los que han alojado en el hotel, pero Explora opta por cuidar la reserva de sus pasajeros, porque de esa forma se asegura que volverán, al saber que no serán molestados, asegura un guía que trabaja en el parque. Con capacidad para pagar entre US$ 2 mil y US$ 4 mil por alojar cuatro noches, dependiendo del tipo de habitación que elijan en el hotel de Explora, los turistas buscan recorrer diversos rincones del parque, para lo cual son divididos en grupos de 10 personas.
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