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El caso de la pesca artesanal, acuicultura y salmonicultura en la Región de Aysén consta de varias aristas (históricas, legales, administrativas, técnicas, científicas, políticas, entre otras), lo que vuelve compleja la comprensión del panorama para gente que no esté relacionada de manera estrecha con el sector.
La pesca artesanal ha jugado un importante rol en el desarrollo regional, toda vez que es el principal sustento de los habitantes del litoral. En su desarrollo esta actividad se ha visto enfrentada a numerosos obstáculos, entre los que se puede mencionar: el desconocimiento de la dinámica de las poblaciones que se explotan como recursos, el conflicto de usos con otras actividades y con pescadores de otras regiones, la precariedad de los servicios y de la infraestructura de los asentamientos del litoral, así como las difíciles condiciones climáticas.
Por su parte, las actividades acuícolas, y más precisamente, la salmonicultura, ha presentado un gran desarrollo llegando a convertirse en la principal actividad económica en la región. Sin embargo este crecimiento aun no es sinónimo de desarrollo para todos, principalmente por problemas ambientales derivados de la acuicultura, así como por el hecho de que las actividades de salmonicultura realizadas en la región son mayormente asociadas a centros de cultivos de salmónidos (CES) los cuales no emplean tanta mano de obra como las plantas de proceso, las cuales se concentran en la Región de los Lagos. Sin embargo, este grupo de productores ha mejorado ostensiblemente sus estándares ambientales, a la vista está el Acuerdo de Producción Limpia (APL) desarrollado por el sector, lo cual muestra un compromiso, así como el Sistema Integrado de Gestión (SIGES). Ambas herramientas buscan ayudar al sector a cumplir de mejor manera con los estándares existentes, así como incorporar el concepto de mejoramiento continuo a su desarrollo.
pesca, salmonicultura, acuicultura, XI Región |