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El Mercurio, 3 de Julio de 2005- En el editorial "Electricidad en Aisén", publicado en este medio el 1 de julio, se destaca la "vigorosa creatividad" del sector energético en Chile, y, en este contexto, la intención de Endesa-España de construir centrales hidroeléctricas en los ríos Pascua y Baker en la Región de Aisén. Según el editorial, estos planes podrían tropezar con conflictos ambientales.
La verdad es que no nos cabe duda de que la defensa del río Biobío pasaría a la historia como una campaña menor en comparación con la defensa de la Patagonia, que movilizaría al mundo entero. Por otro lado, estamos de acuerdo en que la normativa e institucionalidad ambiental chilena adolece de "gran debilidad frente a presiones políticas", y por ello quisiéramos que no le impongan a la Región de Aisén un tipo de desarrollo que destruye el valor-país y que contradice absolutamente la inteligente y pionera estrategia de desarrollo elaborada por las autoridades regionales a través de un largo y acucioso proceso. En ella se expresa claramente la aspiración regional de avanzar hacia la autonomía y la descentralización, de mantenerse como "una de las últimas zonas relativamente inalteradas en el mundo" -un bien que por ser cada día más escaso es cada día más valioso-, y de sustentar su desarrollo en esta condición, su "principal ventaja comparativa".
No cabe duda de que degradar en forma masiva dos de las principales cuencas de la Patagonia destruiría para siempre este potencial, que tiene un valor infinito si se lo proyecta a perpetuidad.
Juan Pablo Orrego, Aysén, hidroelectricidad, represas |